Arnau

Almacén de relatos olvidables

Viva la vida

Publicado por Arnau en Diciembre 22, 2009

Sé que estas imágenes pueden herir ciertas susceptibilidades, pero es lo que hay.

Tributo a un equipo de leyenda.

Homenaje a un grupo humano inolvidable.

Y la constatación de que el deporte, sin más aditamentos, a veces puede devenir arte.

Con todos ustedes: el Barça 2009 de Guardiola. Puro espectáculo, pura emoción.

 

Publicado en Relatos reales | 11 Comentarios »

Dignidad para el PP. ¡Coño!

Publicado por Arnau en Diciembre 1, 2009

Después de algunos añitos de lenta y mortificante deliberación, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid puede estar a punto de emitir sentencia sobre el caso Gürtel, promulgada torticeramente por el vil revisionista Baltasar Garzón con el siguiente encabezamiento: “Sabed: Que yo, el malvado cazador de españoles de bien, y en una investigación que te cagas, he aprobado que se dé por fin lectura a la sentencia del caso este del albondiguilla, el rata, el cabrón, el curita trajes Milano bonito te quiero un huevo, el bigotes regalos Louis Vuitton pero más caras son las anchoas, los espías, y demás bodorrios, mandangas corruptas y Correas desengranadas. O sea, un caos mafioso que ni para qué. He dicho”.

Será la primera vez desde las extraordinarias placideces untadas de manteca colorá que un puto Tribunal Superior Regional se pronuncia sobre una sentencia fundamental que puede poner en juego la supervivencia del partido político que sin duda mejor salvaguarda nuestras esencias carpetovetónicas…, esencias patrióticas.

La expectación es gansa. La expectación es gansa y la inquietud no es paticorta ante la evidencia de que el Tribunal Superior de Madrid ha sido empujado -evidentemente por clanes de rojos, masones, gais y lesbianas, abortistas, atuneros, titiriteros, negros que se rasgan los condones porque no saben hacerse la manicura y por supuesto catalanes, muchos catalanes- a demoler este partido básico para la supervivencia de nuestro maravilloso imperio que en otras épocas era transoceánico.

Repetimos, se trata de una situación inédita en democracia. Hay, sin embargo, más motivos de canguelo. De los doce magistrados que componen el tribunal, sólo once podrán emitir sentencia, ya que uno de ellos (José Luis de la Rúa, por ser amiguito íntimo del Curita, ya me dirán que gilipollez) se halla recusado tras una espesa maniobra claramente orientada a modificar los equilibrios del debate. Sí señores, esta es la puta corte de casación que está a punto de decidir sobre las entrañas del partido popular y por ende sobre las vísceras, menudillos y asaduras de nuestra España. Por respeto al tribunal –un respeto sin duda superior al que en diversas ocasiones este se ha mostrado a sí mismo, que es cero- no haremos mayor alusión a las causas del retraso en la sentencia, aunque sólo por eso ya se tendría que anular por defecto de forma, tal como ocurrió tiempo atrás con el caso Naseiro.

No es baladí que definamos al partido popular como única salvación posible de nuestra nación, porque aunque sea verdad que ellos hayan podido robar, estafar y desvalijar las arcas públicas a manos llenas –que no decimos que no- también es incuestionable que muchísimo más que ellos roban, estafan y desvalijan los socialistas, los nacionalistas y los demás titiriteros. Y además abortan a mansalva.

Hay quien vuelve a soñar con trituradoras de hierro que cercenen de raíz la unidad sacrosanta de nuestra raza, y esta podría ser, lamentablemente, la maldad inadmisible de la sentencia. No nos confundamos, porque el dilema real no es un quítame allá esos trajes, un quítame allá esos bolsos, o un no me quites el Jaguar que tengo por arte de birlibirloque en el garaje de mi casa, sino que la verdadera disyuntiva es la contraposición de las dos Españas: esa majestuosa, grande, valerosa, libre y de lengua cristiana que encarna el partido de la calle Génova, o esa patética, campestre, maricona y repleta de insignificantes jergas dialectales que encarnan las tribus periféricas y los bolcheviques. No sólo está en juego esta o aquella anchoa, está en juego la propia dinámica constitucional, ese espíritu “Non plus ultra” que hizo posible, gracias a Dios, hace ya 30 años la pacífica transición a más de lo mismo.

En fin, hay motivos serios para la preocupación, ya que se podría estar madurando y maquinando, con la excusa de la sentencia Gürtel, una macabra maniobra para transformar nuestra patria única común e indivisible en un verdadero reino de taifas ávido de destruir nuestro marco institucional. Un enroque contrario a la virtud máxima de la Constitución, que no es otra que su carácter obstrucionista…, su carácter abierto e integrador. El Tribunal, por consiguiente, no va a decidir únicamente sobre el pleito interpuesto por los enemigos de España al Partido Popular. No señores, el Tribunal Superior de Madrid va a decidir sobre la dimensión real del marco de convivencia español, es decir, si preferimos convivir en una inmaculada sociedad devota y conservadora de bien o por el contrario lo preferimos hacer en una indecente guarrería española.

Están en juego los pactos profundos que han hecho posible los ocho años (1996-2004) más virtuosos de la historia democrática de España. Y llegados a este punto es imprescindible recordar uno de los principios vertebrales de nuestro sistema jurídico, de raíz romana: Pacta Brunettis sunt servanda. O lo que es lo mismo, “Pacta y acojona con la Brunete que ellos son una banda”.

Hay preocupación en el partido presidido por Mariano y es preciso que toda España lo sepa. Hay algo más que preocupación, hay descomposición intestinal con desgarros profundos en los esfínteres, y también un creciente hartazgo por tener que soportar la mirada airada de quienes siguen percibiendo la identidad conservadora como el Dobermann que les impide, afortunadamente, alcanzar una soñada e inventada plurinacionalidad del estado que no existe ni por babor ni estribor de la península. Además, ¡no pagan los populares, con la morterada que ganan, sus impuestos sin el privilegio de la ley Beckam!, ¡no contribuyen con su esfuerzo a la transferencia de rentas a las islas exóticas más ricas… de vegetación!, ¡no afrontan la internacionalización económica sin los cuantiosos beneficios de las “Stock options” de antaño!, ¡no hablan la lengua que Dios nos ha revelado!, o ¡no acatan siempre, casi siempre…, a menudo las leyes!

Estos días, los populares piensan, ante todo, en su dignidad; conviene que se sepa, ¡coño! Y volvemos a recordarlo: el caso Gürtel es fruto de una conspiración demoniaca y universal dirigida a destruir el partido y a sus dirigentes elegidos democráticamente en unas elecciones generales. Que nadie se confunda, ni malinterprete las inevitables contradicciones de absoluta psiquiatría o los apuñalamientos cainitas de la dirección actual. Que nadie yerre el diagnóstico, por muchos que sean los problemas que tengan, no estamos ante un partido débil, postrado y dispuesto a asistir impasible al menoscabo de su dignidad. Y por último, no se crean, no deseamos presuponer, ni esperar, un desenlace negativo, simplemente confiamos en la probidad de las comisiones a los jueces.

Y si finalmente no fuera así, nos encomendamos a sus votantes y afiliados, que son más tontos que las piedras y seguro pasaran por alto todos sus desmanes y desvaríos. Y en última instancia y si fuera menester, siempre nos quedará el ejército, esa ejemplar institución que sin duda volvería a articular una legítima defensa a la España de bien, como siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

¡Arriba España, coño!

Firmantes del editorial: El Partido Popular, La División Mecanizada Brunete, La Razón, ABC, El Mundo, La Gaceta, Libertad Digital, Periodista Digital, Fundación FAES, COPE, Rouco Varela in person y el peluquero Alcaraz.

PD: Entrada dedicada a Queralt. Ella sabe el por qué.

Publicado en Variedades | 11 Comentarios »

Carta abierta a Churri Valenzuela

Publicado por Arnau en Noviembre 19, 2009

Estimada Churri,

Es cierto que la naturaleza humana, a menudo arbitraria y caprichosa, no te ha dotado de especial belleza para la cual suspirar ni de particular oratoria con la que poder comunicar. Lastimosamente tampoco has sido tocada por la varita mágica de la tolerancia con la que poder opinar, ni manoseada con la del intelecto con la que rumiar, ni mucho menos untada con la de la sabiduría con la que poder analizar y enjuiciar. No, jamás has poseído atisbo ni razón de todo ello. Ni de lejos ni de cerca. Reconozcamos, pues, querida, que nunca antes la evolución de las especies había consumado esperpento tan mal parido, tan maltratado, tan peliagudo y tan escaso de virtud como tú. Y sin embargo, puede que afligido por semejante y concentrado castigo, te admiro. Profundamente. Sé que el halago debilita, pero no puedo ni quiero pasar por alto tu inmenso tesón a la hora de intentar revertir tan impunes y desgraciadas coincidencias. Y es ahí, justamente ahí, donde me resultas más admirable.

Dime tú si no, que alguien con toda la madre naturaleza en su contra, se pueda erigir en prócer de millones de retrasados mentales cuando indica sin pestañear que el comandante en jefe Barack Obama, la familia de Chaves y los sindicatos -siempre los putos sindicatos- han sido los principales causantes, entre otros ejemplares, del desplome económico y financiero universal.

Alucina tú si no, que alguien con todas las conjunciones planetarias en su contra, se pueda aupar en caudillo de millones de gaznápiros cuando asegura que es por culpa del desorden moral que ha infligido Zapatero a la nación el que Manolo Escobar ya no cante la patriótica “¡Que viva España!” ni fumado en los Karaoke por si lo revientan a pedradas.

Valora tú si no, que alguien tan mermado de fluorescencia, se pueda elevar en cabecilla de millones de necios cuando presenta y dirige, sin ningún rubor, un programa de tertulia política, o de lo que sea, sin saber ni tan siquiera lo que es un maldito regidor o un puto cambio de cámara. Ni un pasar a publicidad correctamente. Ni un pie de foto.

Juzga tú si no, que alguien tan injustamente tratado por los dioses, se pueda encaramar en adalid de millones de lelos cuando látigo en mano fustiga sin cesar a herejes, árabes, masones, mujeres, negros, mariconas, putas, catalanes, inmigrantes y demás tribus periféricas sin morir en el intento.

Estima tú si no, que alguien tan poco bendecido por el horóscopo, se pueda erguir en paladín de millones de cretinos cuando considera un agravio para Mariano Rajoy el que no sea honorado en la Moncloa con la exhibición de la bandera del Partido Popular como sí se hace, por poner un ejemplo, con el presidente separatista de la región de Euskadi y su amada ikurriña.

Y considera tú si no, que alguien con la masa encefálica tan deteriorada, se pueda elevar cual faro protector de millones de gilipollas cuando se atreve a señalar quiénes son “Los culpables de la crisis” o quiénes “Los 100 personajes que hunden España” en la publicación de no uno, ni dos, sino hasta tres libros con la misma facilidad de quien fríe churros en una churrería.

Magistral. Nunca antes un conjunto de células tan singulares había sobrevivido en las profundidades de tamaña ciénaga; nunca antes tan tosco antropoideo había sorteado trampas genéticas tan jodidas y aleatorias; y no, nunca antes una podredumbre así había podido ser proclamada casi como un referente por esa gran camada de millones de retrasados mentales, gaznápiros, necios, lelos, cretinos y gilipollas que viven misteriosamente por recovecos, calles y habitáculos de nuestro país.

En fin, querida, voy a ir concluyendo esta carta de halago. Pero antes, y aunque no sea muy dado a ello, te voy a dar una pequeña sugerencia: aguanta y persiste impertérrita, porque por misérrimas risotadas que se desaten hacia tu persona, será inmortal y glorioso el no desistimiento de tus convicciones por y para España. Y que te sirva de consuelo, si eso te aplaca, que otros genios universales tales como Marianico el Corto, Barragán e incluso el inolvidable y poco bienaventurado Torrebruno, también fueron perseguidos y calumniados en su día por hordas de insensatos propensos siempre al cachondeo y al regocijo fácil.

Muy atentamente,

Arnau

 

Publicado en Cartas abiertas | 15 Comentarios »

Por fin lo he encontrado

Publicado por Arnau en Noviembre 12, 2009

Después de una larga e intrincada búsqueda entre un sinfín de manicomios y psiquiátricos de la península ibérica, he encontrado por fin al único espécimen que se ha leído el panfleto “Cartas a un joven español”, de nuestro admirado José María Aznar. Sí, se parece a la rana Gustavo de Barrio Sésamo, pero desgraciadamente no lo es.

El tipo se puede explicar mejor -yo diría que incluso debería pedir hora a un logopeda-, tal vez más alto, pero creo que no más claro.

 

Publicado en Variedades | 18 Comentarios »

Por ellos

Publicado por Arnau en Noviembre 9, 2009

Me encuentro angosto en un pasillo estrecho, oscuro y húmedo, y reconozco que el fantasma de la muerte, esa brisa helada que se desliza imparable por debajo de la puerta cual cuchilla de acero, husmea y me espera. Mi cuerpo, además, recién sometido a fuertes golpes en riñones y testículos y a punzantes arpones en la espalda, tiembla como hojarasca seca derrotado por los gritos salvajes que allí fuera parecen atronar sedientos de una bruta impiedad y crueldad. Sé, por los que han vuelto derrotados y humillados, lo que me espera. Y no lo entiendo. ¿Por qué tanta barbarie? ¿Por qué tan poca humanidad? No, no voy a pedir perdón por ser como soy, y antes de que puyas y banderillas me desgarren tejidos internos, largas espadas me destrocen pulmones, hígado y corazón, y puñales penetrantes me seccionen músculos y médula espinal, voy a desplegar mis alas para luchar, aun y cegado por el sol abrasante, por salvaguardar mi vida. Y voy a luchar, aun y cegado por la brisa helada, por salvaguardar también mi muerte.

Que se abra por fin la maldita puerta; que se abra por fin para sobrevolar la eternidad.  

TORO

Publicado en Relatos reales | 10 Comentarios »

Entrevista a Su Majestad

Publicado por Arnau en Octubre 27, 2009

Aunque me dejen exhausto reconozco que le he cogido gusto a las entrevistas hipnóticas. Así que seguí con ellas. Esta vez buscaba un personaje más accesible, menos barroco, algo más campechano y no tan hijo de puta. Más que nada para desengrasar. Por lo que no lo dude dos veces, y haciéndome pasar en esta ocasión por masajista (la mayoría de inducciones hipnóticas incluyen sugerencias para la relajación, la calma y el bienestar) me dirigí en una bonita mañana otoñal y sin complejos directo a la casa Real.

-Buenos días, soy Arnau, el nuevo masajista -dirigiéndome al mayordomo después de llamar a la majestuosa puerta principal.

-No lo esperábamos hasta mañana, pero en fin, el monarca no desprecia nunca un buen masaje. Pase usted a la piscina termal, al fondo a la izquierda. Creo que ahora mismo se está dando el baño matutino de cada día -me dijo mientras me indicaba con delicadeza el trayecto a seguir.

Hay que aceptar que pocas veces se está delante de un monarca desnudo y menos para suministrarle un buen masaje, por lo que estaba un poco atribulado, más que nada porque no tengo ni puta idea de darlo. Así que cuando delante de mí y desdibujado dentro de una espesa bruma de agua caliente me encontré al ser más campechano de toda España y dicen personaje clave de nuestra historia contemporánea el impacto fue poco menos que emocionante. Por qué no admitirlo. Inspiré profundamente y me dirigí de forma cortés al monarca.

-Buenos días, señor monarca, mi nombre es Arnau y vengo a realizarle su masaje estimulante -acerté a decirle con un hilo de voz apenas perceptible y visiblemente acongojado.

-Es usted nuevo en estos menesteres, verdad. Deje la ropa en esa silla y ya puede entrar en el agua -me contestó con esa voz grave y varonil tan característica.

-No llevo bañador, mi señor -le contesté humillándome y a punto de perder los papeles.

-No se preocupe, Arnau, nadie entra con bañador en mi piscina. No se apure.

No había llegado hasta allí para echarme atrás, así que ruborizado hasta el ombligo me quité la ropa, la deposité encima de la silla y completamente desnudo me dispuse a entrar en el agua. Antes de introducirme, pero, el monarca me miró y se dirigió a mí: “espectacular, chaval”, mientras una media sonrisa de mi parte agradecía su observación espontánea. Hay que reconocer que el muy puta sabe cómo tratar a la gente para hacerla sentir mejor. Sin más demora y ya dentro del agua me coloqué detrás de él, a su espalda. Esta vez la inducción hipnótica sería fácil. Simplemente tenía que rodear su cuello con mis manos, apretar ligeramente durante algunos segundos, y así poder menguar la entrada de oxigeno hasta conseguir la relajación. Estrujé y, afortunadamente, funcionó. No me lo podía creer, me encontraba desnudo dentro de una piscina termal con un monarca jovial y cordial, medio sedado e hipnotizado y en pelotas como yo. Estaba contento, todo iba hasta el momento de cojones, y me prometí ya no dejar escapar a la presa.

-Me permite, señor monarca, y mientras le realizo el masaje, tener una conversación con usted para hacer más agradable la sesión.

-Por supuesto, Arnau, aunque si no le importa, aldeano palurdo, cuando se dirija a mí me llama de “Su Majestad” -dijo con un tono muy distinto al anterior, como bastante más impertinente y estúpido. Más borde. Desgraciadamente parecía que la sedación hipnótica le había quitado la careta. La vida en realidad no deja de ser una caja llena de sorpresas. Pese a ello entré al trapo.

-Existen ciertos rumores de que alguna de sus hijas es, desgraciadamente, algo retrasada, ¿qué hay de cierto en ello, Su Majestad?

-No es cierto, en absoluto. La hija mayor, que supongo es a la que se refiere, tiene incluso la carrera de ingeniería aeronáutica. Mire, realmente la retrasada es la griega. Y no, no se preocupe, la escogí a conciencia. No me importó ni tan siquiera el tener que cruzar casi medio mundo para encontrar tal espécimen. Fíjese bien, el plan era tener una esposa que no molestara en exceso, que se mantuviera callada, sumisa, que no preguntara demasiado y que apenas estorbara mis andanzas. E incluso y gracias a la publicidad que pareciese a ojos de los españoles también extremadamente culta y refinada. Y tendrá que convenir que el engaño ha ido siempre de perlas, aun y pequeños problemas como la publicación del libro de Pilar, que la muy gilipollas casi nos desmorona todo el castillo de naipes construido. Al final salvamos el asunto por los pelos.

-Es increíble lo que puede hacer el marketing, verdad. Vaya sorpresa. Entonces y por lo que me explica, ¿qué coño significa para usted España para tener que actuar de esa manera, Su Majestad?

-No dar un palo al agua, un sueldo que te cagas, navegar en Mallorca y follar de la hostia.

-No podría ser un poco más delicado, Su Majestad. No es por nada pero me ofende algo su vocabulario.

-Vacaciones de once meses, una esplendorosa retribución económica, hacer mucho deporte y fornicar cuando me plazca. ¿Así le vale, mojigato de los cojones?

-No se me sulfure, Su Majestad, usted sabrá. Entrando ya en asuntos algo más trascendentes, creo recordar que en su alegato póstumo a Franco usted declaró que el dictador fue una “figura excepcional que entraría en la historia y que su nombre sería para siempre un jalón del acontecer español y un hito al que sería imposible dejar de referirse para entender nuestra vida política contemporánea”. Creo que también pidió para él “respeto y gratitud a la hora de recordar la figura de quien durante tantos años asumió la pesada responsabilidad de conducir la gobernación del estado”. Analizada esta patética y cursi diatriba, Su Majestad, me pregunto si estaba por esos años tan cogido por los cojones como da a entender ese desecho de mierda o por el contrario creía firmemente en lo que decía.

-Y a mí que me cuenta, era lo que estaba escrito en el papel.

-¿También estaba escrito en el papel, Su Majestad, el juramento que hizo a Dios y a los Santos Evangelios para hacer cumplir las Leyes Fundamentales del Reino y guardar lealtad a los principios que informaban el Movimiento Nacional?

-Coño, y que hubiera hecho usted en mi lugar. Le tengo que recordar acaso de que yo en esa época ya era padre de familia. No cree usted que tenía que velar por mi futuro, leches. Además, ¿usted se quedó con las caras de los diputados que estaban en el parlamento el día de mi coronación? Parecían un pelotón de fusilamiento de la Gestapo. Lo siento pero no tengo ni he tenido nunca vocación de mártir.

-Pudo haberse dedicado a otra cosa, Su Majestad, hay multitud de profesiones que dignifican a un ser humano a la hora de sostener a una familia.

-Puede ser, pero para eso hay que trabajar. Mire, es verdad que es criticable que nos agenciemos parte de los presupuestos del estado para después no dar ni golpe, pero no se olvide que a cambio de esta pequeña porción de emolumentos públicos, multitud de personas tales como periodistas, fotógrafos, paparazzi, psiquiatras, guardaespaldas, prostitutas, niñeras, jardineros, traficantes, terroristas, Jaime Peñafiel y un sinfín de profesionales liberales viven como nosotros también de la sopa boba. Una cosa por la otra, no cree.

-Hombre, pues mirado así, casi que tiene usted razón. Pero cambiando ya de tercio, Su Majestad, usted que ha despachado con todos los presidentes de la democracia, qué opinión le merece, y para no faltar al orden cronológico, don Adolfo Suárez. Sea escueto por favor.

-Intentaré serlo. Diremos que Adolfo fue un tipo con cerebro democrático atrapado en un cuerpo de fascista.

-Leopoldo Calvo-Sotelo.

-¿Quién es ese?

-Nadie, no importa. Felipe González.

-Un tipo que empezó con cerebro y cuerpo democrático y que finalizó con un cerebro y cuerpo de fascista.

-José María Aznar.

-Un tipo con cerebro fascista atrapado en un cuerpo democrático.

-Y para rematar, ¿qué opinión tiene acerca de José Luís Rodríguez Zapatero?

-Un tipo con cerebro y cuerpo democrático asediado por cerebros y cuerpos fascistas.

-Pues no voy a ser yo quien le contradiga, Su Majestad, creo que es lo único sensato que ha dicho a lo largo de la entrevista. Iremos ya acabando. No podríamos finalizar, sin embargo, sin hablar del célebre golpe de estado ocurrido el 23 de febrero de 1981. Usted, en el famoso discurso televisado a toda la sociedad española proclamó “que la Corona, símbolo de la permanencia y unidad de la Patria, no podía tolerar, en forma alguna, acciones o actitudes de personas que pretendían interrumpir por la fuerza el proceso democrático y constitucional que nos habíamos dado”. Sepa usted, Su Majestad, y creo representar la opinión de todos los españoles, que ese acto tan heroico y hermoso contra el fascismo sólo puede ser para siempre agradecido. Muchísimas gracias.

-Bueno, bueno, no vaya tan rápido a la hora de sacar tamañas conclusiones. A mí si se instalaba el fascismo o no me la traía absolutamente al pairo. Lo único que pasa es que en esa frase hay un pequeño error de sintaxis que a la postre resultó ser la llave de todo el asunto. Mire, lo que en realidad proclamé fue que no podía tolerar acciones de personas que pretendiesen interrumpir por la fuerza el proceso democrático “que yo me había dado”, que es muy distinto. Se lo voy a explicar para que incluso usted lo pueda comprender: la misma noche del golpe coincidió que yo estaba, como de costumbre, en casa de Bárbara, charlando y tomándome unas copas. Tan ricamente, ya sabe. Y como comprenderá esta situación a la Reina le disgustaba de manera profunda y obsesiva. Porque sí, puede que sea algo tonta y simplona, pero también tiene su corazoncito. Pues resulta que en esa ocasión a mi esposa no se le ocurrió nada más, es verdad que sumida en una enajenación supina, que la de mandarme dos guardias civiles con tricornio para que me sacaran a patadas e incluso a rastras de la verbena allí organizada. ¿Se imagina usted menudo desvarío? Y hasta ahí podíamos llegar. No había estado yo rastreando antaño tamaño ejemplar por toda la península helénica para que después acabara éste convirtiéndose en rana. Y menos de esa manera. Así que me vestí, di un brinco para salir por la ventana trasera y me encaminé raudo y veloz hacia Prado del Rey. Corrí tanto que ni siquiera me seguía mi sombra. El resto es ya conocido por ser historia televisada: delante de toda España exigí a mi mujer que se pusiera de una vez por todas en sus propios asuntos y por fin en su papel, además de no tolerar nunca más acciones o actitudes de personas que pretendiesen por la fuerza inmiscuirse en la vida que yo con gusto me había dado. Eso fue todo. Y si encima luego eso sirvió para matar dos pájaros de un tiro con el tema del 23 de febrero, pues miel sobre hojuelas. Por cierto, y como detalle anecdótico, sepa usted que fue Bárbara la que me redactó ese gran discurso, que la muy furcia escribía y aún escribe de forma portentosa.

-Me ha dejado absolutamente consternado, Su Majestad, ¿es consciente que este tipo de revelaciones pueden dañar seriamente su credibilidad si se hicieran públicas?

-Puede ser, pero es que nunca se me ha dado demasiado bien escribir mis propios discursos.

-No me refería exactamente a eso, Su Majestad, pero ya puestos, ¿quién le escribe los discursos de Navidad?

-Por supuesto Bárbara.

-¿Rey?

-¡Su Majestad, gilipollas!

-Su Majestad.

-¿Dígame?

-¿Quién le escribe los discursos de Navidad?

-Ya le he dicho que Bárbara.

-¿Rey?

-¡Su Majestad, gilipollas!

Llegados a este bucle surrealista di por finalizadas mis preguntas. Ya no lo soportaba más. Así que le golpeé levemente en la nuca para cortar su sedación hipnótica y poder salir de inmediato de la piscina. La situación ya no daba para más, no dejaba de ser una buena metáfora de lo que puede representar para un republicano el encuentro con un monarca: entrar vestido en su palacio para acabar saliendo en pelota picada. Aun así todavía me esperaba una última sorpresa del susodicho, que tras volver a su estado natural y cuando yo ya salía de la habitación climatizada volvió a dirigirse a mí.

-Espectacular, Arnau -tras echar una mirada a mi trasero-. Pero mañana que venga una fémina, por favor.

-No se lo tome a mal, Su Majestad, pero se puede usted ir directamente a tomar por el culo. Usted y su campechanía.

Y salí fuera a tomar aire fresco.

PD: si alguien se siente ofendido por lo aquí publicado quemo la entrevista y Santas Pascuas.

Publicado en Relatos ficticios | 17 Comentarios »

Comunicado exculpatorio.

Publicado por Arnau en Octubre 16, 2009

A ver si lo entienden de una vez, progres de los cojones. El Partido Popular no es un partido corrupto por muchos tropecientos corruptos que se encuentren dentro de ese Partido Popular. Así de simple. Y si no lo asimilan les voy a dar un ejemplo para que incluso sus cabezas enfermizas lo lleguen a descifrar fácilmente: imagínense por un momento que me quiero comprar un cesto de mimbre repleto de 100 jugosas manzanas. Luego voy a una tienda y me compro un cesto de mimbre con 100 jugosas manzanas del que desgraciadamente, ¡oh sorpresa!, 90 de esas manzanas están putrefactas. Sería tan injusta entonces de decir que me han vendido un cesto de mimbre putrefacto, o sería más honesto por mi parte si declarara que me han vendido un magnífico cesto de mimbre con la única salvedad que hay en él 90 manzanas putrefactas. ¿Qué culpa tiene el mimbre? ¿Ein?

Puntualizo que ese mismo ejemplo con un cesto de mimbre lleno de manzanas y peras no vale. ¡A qué depravado se le ocurriría comprar semejante mejunje!

Muy atentamente,

Ana Botella

Publicado en Cartas abiertas | 10 Comentarios »

Años de grandes recuerdos.

Publicado por Arnau en Octubre 8, 2009

La noche ensombrecía el exterior, y sentado en mi bar predilecto de Madrid aproveché para echar un vistazo a mi alrededor: delante de mí y con las piernas entrelazadas se encontraba una dama de facciones y edad inconfesables que apuraba tranquilamente el último sorbo de café. Amargo y negro. Ella me miró, y con la cara coloreada esbozó una sonrisa como sólo lo pueden hacer las mujeres rotas de arriba a abajo, sin alma. Le aparté la mirada y observé al hombre que se encontraba justo detrás de mí, elegante, formal y muy bronceado, y que no dejaba de abrazar un maletín color gris con el anagrama Franck Muller gravado en letras de plata mientras mostraba sin pudor un brutal reloj de esfera rosada montado en su muñeca. En la mesa del fondo se hallaba una mujer estilosa que acicalaba su pelo sano y claro. Era consciente de que era observada, pero no le importaba. Sabía perfectamente que una preciosa mujer jamás puede pasar inadvertida, y mucho menos cuando ésta portea cinco bolsos de cuero blanco de enormes dimensiones y de lujo, excesivos. Finalmente mis ojos se toparon con un hombre serio y maduro que, emperifollado de azul oscuro y con el pelo engominado, se encontraba sentado junto a mi mesa bebiendo un gran vaso de Coca-Cola baja en calorías y ojeando un magnífico catálogo del vehículo “Infinity FX50″ retratado en la portada.

Miré la hora, encendí un pitillo y me dispuse a pagar al camarero que deambulaba cansado por el establecimiento, recogiendo hastiado las últimas copas antes de cerrar. Y me levanté. Casi al unísono lo hicieron la puta, el pavo de los pelucos, la rubia de los bolsos y el director del concesionario de lujo. Y todos me siguieron, sin aspavientos ni dilaciones, hacia el exterior. La noche era calmada y fría, iluminada por una vaga luz de neón trémula que caía desperdigada a través de la arboleda. Pero era tarde y teníamos que apremiar. Por fin el semáforo de peatones se puso en verde y pudimos cruzar como sólo las sombras negras lo saben hacer en las películas de Tarantino. Don Mariano seguro que ya nos aguardaba fumando y abstraído en su despacho, como siempre y sin sumarios. Solamente se trataba de negocios.

¿Mi nombre? Por favor, les agradecería que me llamaran don Vito.

Publicado en Relatos ficticios | 7 Comentarios »

Entrevista a don Mariano.

Publicado por Arnau en Septiembre 24, 2009

Después de sufrir unas cruentas y creo desproporcionadas críticas a consecuencia de mi entrevista hipnótica al ex presidente Ansar, en las que me acusaban sin tapujos de utilizar unos métodos semejantes a los que Heinrich Himmler aplicaba en sus experimentos macabros a prisioneros polacos, rusos y judíos en general, un par de dudas existenciales me sobrecogieron con saña: una de ellas era expiar mis culpas provocando mi propio destierro –la cual consideraba extremadamente exagerada y propia de épocas ya remotas-, y la otra era proseguir “sostenella y no enmendalla” con esas mismas experiencias periodísticas con el firme propósito de no dejarme amedrentar por nada ni por nadie.

Finalmente escogí -con un par de huevos- la segunda opción, como no podía ser de otra manera. Curiosamente mis dudas empezaron a la hora de seleccionar a mi siguiente entrevistado, porque aunque tenía meridianamente claro que se trataría de una alta celebridad de la carcunda española, mi cerebro fluctuaba indeciso entre dos sujetos de esa misma calaña: doña Curry Valenzuela y don Mariano. Sí, reconozco que ambos son vacuos e inconsistentes, un tanto antropoides y bastante toscos, pero es que no hay más en la viña del Señor. Al final, y por pura higiene intelectual, preferí a don Mariano. También contribuyó para ello, no lo voy a negar, una curiosidad más banal y lucrativa, esa que deseaba con fervor desenredar de una vez por todas el rumor español más ansiado y codiciado de la historia: saber la orientación sexual de don Pimpón; si es maricón, vamos.

Haciéndome pasar otra vez por periodista de FAES –si me funcionó una vez por qué no repetirlo- concertamos sin más dilaciones una entrevista en la Suite Real del Hotel Ritz de Madrid, el curioso lugar de cabecera de casi todos los eventos del partido popular. Llegué oportunamente a la hora establecida, y tras saludar efusivamente al guardaespaldas que custodiaba el pasillo, entré en la suite en la que ya me aguardaba presto y almidonado don Mariano. Le saludé con disimulada veneración para sentarnos a continuación en un par de sillones suntuosos preparados para tal evento.

En esta ocasión -puede que por las críticas recibidas- no quería ser excesivamente violento a la hora del proceso hipnótico, por lo que opté por una técnica mental muy recurrente en el mundo de la fauna, sobre todo a la hora de sensibilizar a gallinas, pavos y demás animales plumíferos, que en el caso del personaje en cuestión me iba realmente a huevo. Se trataba de contraer muscularmente al sujeto para cortarle momentáneamente la entrada de aire, invertirlo sobre su dorso y abandonarlo finalmente en dicha posición mientras durase la hipnosis, pero ante la evidente imposibilidad de ejecutar tal maniobra no se me ocurrió otro planteamiento que propinarle un certero y agudo puntapié entre su escroto y su hueso púbico, sí, justo allí donde el hombre pierde a veces su dignidad.

Y funcionó a las mil maravillas.

Con don Mariano algo contraído y más o menos hipnotizado pensé en ir al grano y no andarme con rodeos –estaba ansioso por conocer rápidamente la gran respuesta del millón- pero ya puestos, tampoco iba a ser tan majadero de desaprovechar la ocasión de tener al líder máximo del partido de la oposición allí delante y dejarlo escapar sin apenas abordarlo, por lo que me prometí dejar para el final la pregunta de la carne o el pescado.

- Buenas tardes, don Mariano, me llamo Arnau y le voy a hacer a continuación algunas preguntas.

-………………………………………………………………………………………………………………………………!!

 - Respire un poco, ande. Si le parece, y a la espera de algo de oxígeno, empezaremos por una pregunta facilita pero que siempre me ha tenido algo receloso, ¿cuánto coño le paga usted a Francisco Marhuenda por sus portadas almibaradas?

- …………….., buenas tardes, mire usted, ……………..aunque noto cierta mofa en su pregunta decirle que Paco y yo nos llevamos muy bien desde los tiempos en que fuera director de gabinete de los ministerios en que me honré presidir, y desde entonces nos une una grandiosa e infranqueable amistad. Además, usted tendría que saber que el valor de la amistad es uno de los pilares, junto a la familia y Cristo, del que los conservadores españoles nos sentimos más orgullosos. Aclarada esta materia y respecto a su pregunta concreta, comentarle que todos los asuntos económicos relacionados con el partido los administraba Álvaro Pérez “el Bigotes”, y ya puede usted darse una idea de cómo pueden estar ahora todos estos temas, hechos unos auténticos zorros. Pero bueno, barato lo que se dice barato seguro que no es el muy jodido.

-Gracias, don Mariano, mis dudas están ahora algo más disipadas. Por cierto, y ya puestos en temas financieros, ¿para usted cual ha sido la verdadera causa de este descomunal desplome económico mundial?

-Creo que todo se circunscribe en un exceso de intervencionismo estatal, lo que provoca unas abusivas subidas de impuestos, un coto a las libertades personales y a la postre una repugnante asfixia de la sagrada economía de mercado. En otras palabras, la culpa la tiene sin duda el neo-comunismo.

-Juraría, don Mariano, que tiene usted la vara de medir un poco desviada.

-No me haga reír. Si el estado redujera el gasto que utiliza para pagar a los putos moros sus análisis de sangre o en financiar la educación de los negros, sudacas y demás purria internacional, a cambio de fomentar el despido libre y otras prebendas para el empresariado otro gallo nos cantaría. Además, las autonomías no son más que tinglados infestados de funcionarios que sobreviven como sanguijuelas a costa de la nación.

-Joder, don Mariano, y eso que usted representa en teoría el ala centrista de su partido; miedo me da. Y hablando de las autonomías, ¿qué le parece que Francisco Camps dijera el otro día que el PSOE intenta instalar un régimen de terror en España?

-Mire usted, puede que Francisco sea un personaje anclado en el pasado, una especie de dandi anacrónico más ligado a su estética que a su ética además de un corrupto de tomo y lomo y más tonto que las piedras, pero en esta cuestión me tendrá que convenir que lleva más razón que un santo.

-Vaya, veo que el valor de la amistad con el curita también es profundo y arraigado. Continuando con dicho personaje, ¿qué le parece su actuación de vetar los repetidores de la televisión catalana a otra comunidad que habla la misma lengua? ¿No le parece a usted, que se presenta cual adalid de la libertad, que es una solemne incongruencia que un presidente de su mismo partido niegue en un mundo cada vez más globalizado esa opción de comunicación a millones de ciudadanos?

-Mire, déjese de monsergas estúpidas, estoy hasta los mismísimos cojones de los imperialistas catalanes que se creen que todo el mundo es orégano. Todo esto es una confabulación inmensa para apropiarse de una literatura que no les concierne y de una lengua que les es ajena. Es indignante que a día de hoy en las escuelas de Cataluña hagan pasar como literatura propia a gloriosos escritores valencianos del siglo XV, por lo que no me extraña que Francisco quiera defender con uñas y dientes ese patrimonio de tamaño atropello histórico.

-Joder, don Mariano, si de verdad el argumento fuera un ansia de poder absurdo también haríamos pasar como literatos catalanes a todos los escritores en lengua italiana, siciliana, occitana, aragonesa e incluso griega que también por esas épocas pertenecían al Reino de la Corona de Aragón. Ya puestos.

-Y qué se cree, que no hacen lo mismo con el isleño Raimundo Lulio, ese gran mallorquinista.

-En fin, dejemos el tema de la lengua que sus prejuicios no dan para más, ¿por qué nunca se le ha oído hablar en gallego en público, don Mariano?

-Usted se cree, como afirman varias entidades culturales gallegas, que tengo que aprender un dialecto que proviene de una variedad diatópica del diasistema lingüístico gallego-luso-africano-brasileño, conociendo perfectamente el español que es un idioma cristiano. Seamos serios, con esas procedencias parece seguro que se trata de una lengua casi salvaje.

 -¿Le puedo preguntar, don Mariano, si se dio en la cabeza contra los mandos del helicóptero en aquel famoso accidente? Sabe qué, mejor dejémoslo, porque viendo la deriva insufrible de esta entrevista iremos acabando ya. Pero para finalizar y si usted no le encuentra inconveniente, le voy a realizar unas preguntas mucho más personales con la idea de aproximarlo al gran vulgo. Intente ser breve y conciso con sus respuestas, por favor.

-Perfecto, siempre me han gustado este tipo de encuestas. En el Marca las suelen hacer muy a menudo.

Por fin había llegado el momento sublime, la llegada a puerto después de tan mareante travesía. Le veía con tantas ganas pero, que antes de entrarlo a matar aprovecharía para hacerle unas cuantas verónicas. Más que nada para disimular.

 -¿Su deportista preferido, don Mariano?

 -Me quedaría sin pestañear con Semeneya. Tiene un cuerpo muy enjuto, fibroso y extrañamente atrayente. Y corre que se las pela. Lástima que sea negra.

-¿Actor de cine?

-Ahí sí soy muy clásico, elegiría sin duda a Rock Hudson; era guapísimo el muy cabrón. Mandingo tampoco está nada mal.

-¿Sabe que Mandingo también es de raza negra, don Mariano?

-…. ¿Y?

-No, nada, no alarguemos más el asunto. ¿Su actriz preferida?

-Sé perfectamente que son un par de actrices secundarias, pero ni a Bibi Andersen ni a Antonia San Juan se les ha reconocido nunca su trabajo. Las dos dan muy bien en los primeros planos.

-¿Películas que le han marcado a lo largo de su vida?

-Todas las de romanos y gladiadores en general. Y de las más recientes me quedaría con “Priscilla, reina del desierto” y “Brokeback Mountain”. La “Gran antología de Mandingo” también se la recomiendo.

-Gracias, la pediré en el video club. Cambiando de tercio, don Mariano, ¿su torero predilecto?

-José Tomás en el arte de la tauromaquia es actualmente un auténtico primor, pero me decidiría por José Ortega Cano, que sin necesidad de ceñidores ni leches le quedan como un pincel los trajes de luces; y encima baila de cojones.

-¿Monumento histórico?

-Siempre me han fascinado los cinco metros de piedra en erección del menhir de Spellenstein, en Alemania.

-¿Músicos más escuchados?

-Aunque por mis anteriores gustos cinéfilos pudiera parecer muy clásico, en el ámbito musical soy un autentico desmelenado. Me encantan por este orden: George Michael, Boy George, Freddie Mercury y Elton John.

-¿Clérigo más venerado?

-Antonio María Rouco Varela.

Llegados a este punto mi diafragma estaba a punto de explosionar (si no lo había hecho ya), así que le sonreí, cogí los bártulos y sin más demora me despedí afectuosamente pellizcándole en la barbilla. Por absolutamente contestada creí innecesaria la realización de mi última pregunta acerca de su leyenda del Santo Grial. Y es que en el fondo soy todo un señor.

Extrañamente y cuando ya estaba cruzando el portal de la Suite, don Mariano -aún sentado confortablemente- se dirigió inquieto de nuevo hacia mí.

-¿Me permite, Arnau, hacerle ahora yo una pregunta?

-Por supuesto, don Mariano, faltaría más.

-¿De verdad que Mandingo es negro?

Publicado en Relatos ficticios | 10 Comentarios »

Carta abierta a ¿Dios?

Publicado por Arnau en Junio 26, 2009

Te escribo entristecida y a punto de expirar, y ni aun así, mis últimas bocanadas de aire -ajenas éstas al acecho implacable de la fría hoja de la guadaña- me permiten olvidar el maldito recuerdo de esas escenas aterradoras de mis hermanos despedazados en un mercado pudiente de Basora o las de mis padres desmembrados cerca de una ciénaga de aguas fecales en las afueras de Bagdad. No he podido jamás olvidarlas, ya ves; ni durante mis últimas convulsiones que me llevarán irremediablemente a la muerte.

Descubrí tu majestuosidad en pleno declive y caída de mi existencia (como comprenderás mi vida sin ellos ya no tenía ningún sentido), y puede que a consecuencia de ello tu discurso resplandeciente me pareciera de inmediato la tierra prometida, tus oraciones mi sustento vital ante semejante abismo y tu presencia mi salvación reparadora ante tan lúgubres penurias.

Ante ello no dudé en atravesar extensos desiertos polvorientos, en cruzar valles insondables y en sobre volar vastos continentes e infinitos océanos. Ante ello no temí estar cegada por tu llama de esperanza; ante ello no me inquietó estar fascinada ante tan parda mirada.

Pero lastimosamente todo se truncó el día que llegué por fin a postrarme ante ti. Porque no lo dudes, “mi Señor”, todo se desvaneció en el momento en que estando yo posada en tu cálida y purpurea mano –sí, puede que tras unos segundos de embelesada pero irritable contemplación- se te ocurrió propinarme el traicionero, barriobajero, desleal, aplastante y canalla golpetazo mortal. Y peor que eso fueron tus posteriores burlas, tus desprecios y tus insultos. Y ahora, a un paso de ser barrida y empalada por el inocente asistente, decirte que lo abominable de mi vida no ha sido su brevedad, ni su crueldad ni su bestialidad, ni tan siquiera mi arduo, costoso y penoso viaje, ni por supuesto el escarnio ni el insufrible dolor; decirte que para mí lo más triste ha sido, sin duda, la desilusión.

Y sin embargo no te voy a desear ningún mal, ¿cómo si no una mosca te podría con gusto enviar a la mierda –como así lo hago- si pensara de verdad lo contrario?

Y no, no te me aflijas, ya nos veremos en el más allá; irremediablemente.

Permíteme, no obstante, que no te envíe recuerdos,

Rashida Hassan, (mosca común, de la familia díptera de toda la vida; vamos, una mosca cojonera)

Publicado en Relatos reales | 7 Comentarios »