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Entrevista de trabajo con el director de La Gaceta

Posted by Arnau en noviembre 3, 2010

Quizá fuera por la desesperación de una economía doméstica ciertamente precaria, o tal vez sólo por mi maldita afición antropológica, no sé, el caso es que no dudé ni un ápice en responder a la oferta de trabajo para periodistas jóvenes y recién licenciados que convocaba el periódico ultra La Gaceta de los Negocios.
Afortunadamente el aspecto agradable y juvenil que mis padres me han regalado fue el salvoconducto ideal para no crear apenas sospechas acerca de mi verdadera edad. Eso y una orla editada digitalmente fue lo único necesario para poder ser entrevistado por don Carlos, el esperpéntico director de ese cerumen nauseabundo del grupo Intereconomía.

-Buenos días, don Carlos, gracias por recibirme.

-¿No es usted un poco mayor para haber finalizado recientemente sus estudios en la universidad?

-(Sagaz, el hijo de puta) Una tesis doctoral que me conllevó cierto tiempo, don Carlos.

-Está bien, ¿cómo se llama?

-Arnau.

-¿Es usted catalán?

-Sí señor.

-Empezamos mal. Aunque no se preocupe, en esta vida no hay nada que no se pueda reparar. ¿Supongo, no obstante, que votará a Ciutadans, al PPC, tal vez a Plataforma per Cataluña de Josep Anglada…?

-La verdad es que no, don Carlos. La vida es muy compleja para tener certezas, pero más bien mi ideología se decanta hacia el progresismo, en general hacia los partidos de izquierdas. Diría también que soy independentista.

-Pero… ¿usted sabe con quién coño está hablando?

-Por supuesto, don Carlos. Justamente por eso he acudido a su oferta de trabajo. No sé, modestamente, creo que podría aportar cierto contrapunto en los análisis de las noticias que se ofrecen en La Gaceta, tal vez una perspectiva no tan preconcebida como la actual, beneficiosa incluso para la higiene cerebral de sus lectores.

-¡Lo que faltaba por oír! Mire, listillo, dejando de lado que la sesera de nuestros lectores no es de su incumbencia, le diré abiertamente que me está usted empezando a tocar los cojones. Vamos a ver, ¿le puedo preguntar si sabe a qué nicho de mercado está decantado ideológicamente nuestro periódico? ¿Porque si no se lo explico?

-Creo que no hará falta. Tal vez sea un mercado que aglutina a franquistas, fascistas, homófobos, machistas, racistas, legionarios de Cristo y ultras en general, don Carlos.

-Exacto. Todos ellos españoles de bien. Y si quiere trabajar con nosotros tiene que entender muy bien su idiosincrasia, pues son ciudadanos que no admiten dudas ni matices en su vida, por otro lado como tiene que ser. Por ejemplo, para nuestros lectores Obama es un negro, sin más, con toda la bestialidad que eso ya de por sí representa. Para nuestros lectores Zapatero es un masón y un terrorista, también sin más, con todo lo ignominioso que eso conlleva per se. Para nuestros lectores un homosexual es un puto abreculos abyecto, con todo lo repugnante y hediondo que eso por sí solo ya significa. Para nuestros lectores las mujeres asiáticas se visten como putas, sin ambages, con todo lo pernicioso y descortés que eso puede denotar para los hombres pudorosos. Para nuestros lectores, y no se me enfade, un catalán es un hijo de perra ininteligible que se cree con derecho de pernada y nación, sin más, cuando es evidente que nunca ancestro suyo perteneció a reino conocido, con todo lo antipatriota que resulta esta conducta para un buen español. En La Gaceta obviamente todas estas opiniones las compartimos, las hacemos nuestras, así como las publicamos. Forman parte, en definitiva, de nuestra innegociable línea editorial.

-Mire, don Carlos, no voy a comentar nada acerca de esas opiniones que vierte sobre Obama, sobre Zapatero, sobre los homosexuales ni mucho menos sobre las mujeres asiáticas, simplemente que son susceptibles de llevarlas de cabeza al Tribunal Constitucional por punitivas, pero sí que le voy a contestar que no es necesario un linaje real para poder considerar como nación a un pueblo con historia, cultura, tradición y lengua propias si sus ciudadanos mayoritariamente así lo desean. Faltaría más.

-Joder, vaya perla, ¡y ahora nos sale republicano!

-Pues sí. Además, don Carlos, puede que sus lectores no admitan dudas ni matices, pero también me tendrá que admitir que muy democráticos tampoco son.

-Déjese de idioteces, Arnau, a nosotros la democracia nos la suda. Nuestros auténticos valores son “Dios, patria y Justicia”, además de una conducta moral basada en raíces cristianas y en una tradición nacional limpia, imperial y alegre, sustentado todo por el Sagrado corazón de Jesús.

-No se ofenda, don Carlos, pero me recuerdan los preceptos que acuñó en tiempos pretéritos la extinta Fuerza Nueva.

-No me ofende en absoluto, sino todo lo contrario, estamos orgullosos de ello. Y le diré algo más, hasta que en este país no se ejecute de una vez por todas un plan administrativo, material y financiero contra todos los nacionalismos, lenguas y minorías existentes no habrá una solución efectiva para nuestra convivencia.

-¿Una especie de “Solución final”, don Carlos?

-No se pase de perspicaz, Arnau, aquí de nacional-socialistas sólo están ustedes los catalanes. Pero sí, veo que por fin nos vamos entendiendo. Métase esto de una vez en la mollera si lo que pretende es formar parte algún día de este periódico.

-La verdad es que me da miedo preguntarle qué papel desempeña La Gaceta en este maldito delirio, don Carlos.

-Haga el favor de tranquilizarse de una vez, coño. La Gaceta simplemente es un vehículo necesario para llevar a cabo nuestro plan, tan solo una plataforma imprescindible para dar un uso excepcional a nuestra propaganda, una forma de manipular, movilizar y adoctrinar a las masas social y colectivamente. Ya lo ve, sin más subterfugios malignos que le puedan a usted preocupar.

-No lo sé, don Carlos, precisamente por lo visto creo que no voy a ser capaz de trabajar en su periódico. Me está acojonando de verdad. Créame cuando le digo que hay un auténtico océano de incomprensión entre sus ideales y los míos. Además, están ustedes realmente enfermos de atar.

-No le voy a tomar sus groserías en cuenta. A diferencia de usted yo sí soy un caballero. ¿Le apetecería tomar un café mientras hablamos de sus posibles honorarios, Arnau?

-¿Acaso ahora pretende usted comprarme? ¡Es el colmo su desfachatez!

-Déjeme intentarlo al menos, le reto a que no subestime mi capacidad de sugestión; piense que los conversos son mi especialidad.

-Mi dignidad como ser humano está por encima de conversiones y chantajes, don Carlos. No insista. Tenga por seguro que ni por todo el oro del mundo me va a poder convencer.

-Dispense un momento, le ruego: “Señor Tamayo, haga el favor de ordenar a la señora Sáez que traiga inmediatamente un par de cafés a mi despacho” –espetó mientras apretaba el botón rojo del interfono-. Por cierto, Arnau, ¿el café solo o con leche?

-Con leche, gracias.

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5 comentarios to “Entrevista de trabajo con el director de La Gaceta”

  1. Fétido said

    Qué grande eres, Maese.
    Enhorabuena por el nuevo puesto de trabajo.
    XDd

  2. La infame Gaceta de los “Negocios”. No he visto periodismo más sectario o enfermizo… o quizá sí. El panfleto cristofriki Alba, también de Intereconomía. En la sección de cine pusieron una estrella a un documental sobre la evolución. Una estrella en la clasificación moral, porque en la técnica le ponían cinco.

    Conozco un tipo que estudio derecho y ahora trabaja en la Gaceta, previo pago de un máster. Sólo hay que ver las mierdas hediondas y sectarias, con datos sacados de contexto y sin ninguna fuente explícita, para darse cuenta que hay más coprófagos intelectuales de los que pensamos. Y es una pena.

    El delirio que describes es completamente cierto.

  3. DIOS (el genuino) said

    Hay que estar muy necesitado para querer trabajar en la Gaceta. Me parece que me estoy pasando en eso de apretar…

  4. Tu nuevo jefe pasea mucho por mi pueblo con sus amigotes del PP local. A algunos se los lleva luego a su tertulia de Intereconomía a hacer el ganso. Contigo ha estado muy educado, casi no le reconozco. Lo suyo, por cierto, es el gintonis, pero a lo mejor a los catalanes rojillos os ofrece café (ya sabes, Arnau, que esa era la clave que usaban para reconocerse entre ellos: CAFE = Camarada Apoya Falange Española).

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