Arnau

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Carta de aviso al Partido Popular

Posted by Arnau en febrero 21, 2009

Antes que nada, decir que escribir una carta de aviso al partido popular es ardua tarea complicada y embrollada; nunca sabes a quien te diriges, desconoces completamente a los entes que puedan estar detrás leyendo la misiva. Por ello, y con el propósito de personificar al partido político español más rancio, casposo, demagogo, corrupto, especulador, ultra católico, conspirador, mafioso, xenófobo y más profundamente carpetovetónico me propongo nombrarle, sin ningún ánimo de ofensa voluntaria, “Puto Pepe”.

 

Estimado Puto Pepe, puede poner la mano en el fuego que no le interpelaría de ningún modo si no fuera usted compañero de esa miserable caterva de devotos o si no estuviera emparentado ideológicamente con esa impresentable turba de fascistas creyentes de las sagradas escrituras. Es sólo a causa de ello que mi advertencia contiene la osadía -alzado desde mi altar civil y pagano- de indicarle que últimamente todos ellos han descarrilado lamentablemente de su recto peregrinar, y a consecuencia, aconsejarle –en mi modesta opinión- que tendrían de ser fulminantemente excomulgados de la santa madre iglesia por deshonrar, vituperar y vilipendiar los sagrados diez mandamientos de su doctrina de ley.

 

A continuación repasaremos la vulneración de los diez famosos preceptos. Tome nota:

 

Con los dos primeros, chut y al palo, pues con ellos ya nos encontramos con las afrentas de no amar a Aznar sobre todas las cosas o de tomar repetidamente su santo nombre en vano.  Vale, es cierto que es harto difícil querer a un ser tan despreciable como a este iletrado disertador, incontinente mamador y desenfrenado conductor, pero tampoco es de recibo que su redentor Mariano quiera emular al senador Brutus hundiendo la daga a su antaño amado mentor y a la vez exigir ser líder de la curia genovesa para tan sádico magnicidio.  Lo siento, es irrefutable que Aznar es un hijo de puta, de acuerdo, pero es su hijo de puta. Absolución, y a sacarlo en procesión.

 

Santificar la fiesta del 20-N: llega el tercero y vuelve a dar también en hueso, Puto Pepe. Porque no me negará que estando su partido trufado de franquistas irredentos y de primates antediluvianos ávidos de extremadas placideces, es increíble que ustedes ya no tengan el valor de santificar como antaño esa otrora glorificada fiesta en aras de no sé qué excusa de la centralidad, dejando miserablemente de un lado su deseo genético de poder seguir homenajeando en la plaza de Oriente a sus venerados iconos falangistas y fascistas, básicamente como llevaban toda su puta vida haciéndolo. Lo lamento, sé que en democracia ciertas querencias pueden dejar caladeros a la deriva, pero repito, no dejan de ser sus putas querencias y su puta fiesta. Lealtad, y a celebrarla con dignidad.

 

Honrar a Fraga y a María San Gil (sin pecado concebida): nos topamos ya con el cuarto mandamiento y también directo al retrete. Como usted bien sabrá, Puto Pepe, todos los conservadores de este país son hijos de un mismo padre, Manuel, y de una misma madre, María, y pese a entender –por obvio- que su demencia hoy les esté jugando ya malas pasadas –las neuronas cerebrales se pudren a un ritmo frenético e irreversible- no es tampoco razonable ni humano que aunque uno esté para detritus orgánico y la otra para la psiquiatría de FAES se les soslaye como si fueran unos vulgares chuchos sarnosos. No está de más, pues, traer a colación esa categórica y celebre expresión de  que “padres sólo hay unos y a otros los encontrasteis en la rastrera calle”. Y nunca olviden -aunque miren para otro lado- que ellos son y serán siempre sus santos e inmaculados padres. Así que a venerarlos, honrarlos, y también de vez en cuando, a visitarlos.

 

El quinto mandamiento es para mear y no echar gota: no matarás. Estoy dispuesto a pasar por alto la complicidad de Aznar con los miles de asesinatos perpetrados en las antiguas tierras fértiles de Mesopotamia; él es Dios y al supremo siempre se le exculpa de toda responsabilidad: algo habrán hecho esos infieles. Pero no lo voy a hacer, de ninguna de las maneras, con esa matanza sistemática de nonatos en la que se circunscriben los abortos, los fetos triturados, las incubadoras parricidas

y demás prácticas depravadas. Porque sí, todos sabemos que esas carnicerías siempre han sido pertrechadas por gente atea, agnóstica, impía, lacaya, en fin muchedumbre progresista en general y claramente apartada de la fe cristiana, pero es que hoy nos encontramos con la diabólica sorpresa de que gente de bien e insoslayable –incluso mucha de su partido- tales como nobles, aristócratas, príncipes y patronos se abonan también impúdicamente a esa actividad con fruición y ensañamiento. Todo absolutamente deplorable. Sin más, le ruego recapaciten y vuelvan al redil de lo correcto, porque aunque tarados o violados, anormales o vejados, esos embriones no dejan de ser sus embriones; y eso, no lo dude, sólo se hace fornicando.

 

No cometer actos impuros y no desear la mujer del prójimo: joder, sé que este par de mandamientos están cargados a menudo de líquidas emociones -digámoslo así-, pero no es lógico que de un tiempo a este parte, Puto Pepe, la sede de la calle Génova se haya convertido en una descomunal ciénaga de bajas pasiones, desmesuradas orgias y ciclópeas bacanales; una autentica Sodoma y Gomorra. Sí, reconozcamos que Aznar también es un referente en abandonarse a los placeres del escroto, pero esto de ningún modo puede resultar de excusa para que el resto de fieles conservadores se desvíen tan remotamente del camino correcto. No se puede admitir, por tanto, que tal cantidad de ex ministros, presidentes de comunidades autónomas y aforados en general hayan confundido la lógica erótica del poder con el desenfreno de la lujuria carnal y de la actividad extra conyugal.  Hemos de reconocer que hoy por hoy la faz que refleja el espejo impoluto de la castidad es la de su Cristo redentor Mariano, que para no extraviar su deseo con la mujer del prójimo, no lo extravía siquiera con la suya propia. Celibato ya.

 

Y para finalizar juntaré los tres mandamientos restantes por razones de contexto: no robar, no codiciar los bienes ajenos y no levantar falso testimonio ni mentir. Como verá, Puto Pepe, la actual situación de su partido es una plasmación absoluta de todos ellos. Los sobornos, los cohechos, los espionajes, las comisiones y las corruptelas más putrefactas son las consecuencias de aquellos que desparraman prostitución por todos y cada uno de sus reinos de taifas; esos mismos que son políticos castellonenses que ganan quinielas sin rellenar y loterías sin jugar, esos mismos que son yernos procreadores que se creen playboys para especular, esos mafiosos empresarios que acuden a bodas para traficar, esos zorros diputados que presiden gallineros para devorar, esos alcaldes que dimiten ahora sí y ahora no para recalificar y esos mismos presidentes que se trajean para sobornar y objetar. En fin, todo un elenco de primates que pringan incesantemente de mugre la sociedad y de estiércol la dignidad. Todo una mierda, una autentica, hedionda e insufrible mierda.      

 

No le voy a marear más, Puto Pepe. Únicamente y ya para acabar, aconsejarle que nunca deje de contemplar en el cielo de su viejo local sus albatros planear, porque ante tamaño carnaval, esas aves pueden ahora, en su solar la carroña devorar.

 

Muy atentamente,

 

Arnau

 

 

 

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4 comentarios to “Carta de aviso al Partido Popular”

  1. Queralt said

    Una larga reflexión… ajustada a la realidad.
    ¡Qué asco me dan! Excomulgados, encarcelados, pero sobre todo, olvidados, así me gustaría que estuvieran. Que hubiéramos vivido ya unos cuántos años y toda esta mierda se hubiera quedado ya en el recuerdo. Pero me temo que esto, aún va para largo.
    Como siempre, me uno a tus palabras. Pero, aunque el “puto pepe” leyera la carta, no serviría de nada.

    Queralt.

  2. Fétido said

    Habría que ponerle música.

  3. Alguien comentó en Escolar.net hace poco que para ser de derechas te tenías que extirpar la vergüenza y el honor. Como tantos peperos irredentos de cuyo nombre me acuerdo para no olvidarlos jamás.

    Lo realmente triste del asunto es que la rabia y la indignación parecen calar en tan poca gente, que sin cartas de estas al “puto pepe”, nos sentiríamos realmente solos. Gracias.

  4. Evi said

    Todavía me estoy riendo con la descripción de Agag XXDDD
    Me satisface que se emocionara en su visita a lo mío. Viniendo de un pezón de su calibre es todo un honor. Siempre me parecieron muy acertados sus post en Escolar…diría que estamos en sintonías muy próximas.
    Ahora que por fín vine a leerle, su calidad mordaz me ha hecho disfrutar de un buen rato. Gracias.
    Un abrazo.

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